domingo, 19 de febrero de 2017

Del Reconocimiento al Agradecimiento.

Seguramente hemos agradecido en algunos momentos, lo que otra persona ha hecho por o para nosotros. Es muy común y debemos cultivar ese don de saber reconocer en otros lo que nos ha gustado de ellos el gesto del desprendimiento o la buena acción.

También aunque no con tanta frecuencia, pedimos perdón  por nuestras acciones cuando las mismas no han sido buenas para con los demás, pero seguro nos cuesta, aunque no tanto exigir o creer que otros nos deben una disculpa.

El Agradecimiento es el reconocimiento basado en la humildad, que nos permite dibujarnos como seres que no estamos solos y que no nos debemos solo a nosotros.
Desde el inicio de nuestras vidas y aun antes, tenemos en este reconocimiento la herramienta para hacer crecer los lazos de amor, amistad y compañerismo por aquellos que nos han dado el ser y el crecer, el saber y el tener, el estar y el compartir.

Cada momento de nuestras vidas esta echa como una vasija de barro... con tiras de arcilla superpuesta y moldeada, que nos ha ido levantando y siendo moldeada, cada cosa que ha pasado y pasara en nuestras vidas, aun las más penosas y doloras, está sujeta de agradecimiento, las agradables y positivas por eso del crecer, del enriquecernos en saber, en bienes en formación, de las cosas duras y difíciles, porque nos han permitido saber cuáles son los caminos a andar o no tomar, sentir los pies en la tierra aún más cuando hay una piedra en el zapato o un muro en nuestro camino, que del dolor también hay aprendizaje, que hay valoración de lo que tenemos o hemos perdido, por eso también desde allí tiene que haber agradecimiento.

El agradecimiento no solo tiene como recipiente a otra persona, que es lo más común y fácil de definir, también ha de tener para los que creemos en un ser supremo, a El como primer receptor. A nosotros mismos que somos los que debemos empoderarnos, reconocernos en nuestras capacidades, auparnos para seguir adelante y como una de las mejores forma de agradecimiento, permitirnos vivir en sencillez, reconociendo que solos no podríamos darnos adjetivos positivos, que antes que nada agradecemos a la vida, la posibilidad de vivir en agradecimiento.

El agradecer pasa primero por reconocernos como somos, con fallas, debilidades, reconocemos que podemos recibir, que somos humildes para ello, que recibimos sin juzgar, que tenemos la capacidad de vernos con nuestras humanidades que son un ente de capacidades, habilidades, perfectos en muchas cosas e imperfectos en otras, nos reconocemos con la posibilidad de dar pero también de recibir, de ser, pero también de mejor ser, de perfeccionarnos. Nos reconocemos que somos capaces de acertar pero también muy frecuentemente de errar.

El agradecer desde la otra óptica, pasa por reconocer que otros están a nuestro lado, que no estamos solos, que muchos de ellos a nuestro lado pueden allanar nuestras imperfecciones, nuestros errores, que pueden darnos sin tampoco juzgarnos, que lo que otros nos pueden dar, aportar u honrar lo necesitamos, que no necesariamente da quien pareciera ser más, también puede dar quien menos tiene, pero no le importa desprenderse de sus posesiones, de sus habilidades, de sus capacidades, de  sus sentimientos, solo es necesario para dar, que en el otro falte.

Debemos agradecer, cuando hoy entendemos que estamos más cerca de lo que hemos deseado o soñado y si no fuese así, por también entender que debemos de definir que queremos y que nos hemos de comprometer y activarnos para ir en su búsqueda.
Debemos agradecer por tan solo ser y estar porque nos estamos reconociendo, por ser mucho más que tan solo una respiración, una pulsación, un pensamiento, un sentimiento.

Parece contradictorio, pero aun en una situación difícil, de desmejora, de problemas o de crisis, debemos de agradecer… siempre hay algo hay que honrar o alabar, mínimo la vida aun con sus vicisitudes. Difícil pasearse por lo que viven aquellas personas que están en una enfermedad o en situación extrema, pero el agradecer al menos nuestra existencia, podrá darnos fortaleza para dar el siguiente paso o soportar hasta la llegada de la luz que nos guíe a un mejor estar.

Como hemos de ser agradecidos, también debemos de tener la capacidad de no exigirlo, de no pretenderlo, de no creer que otros son o están por lo que hacemos, que con seguridad aun de ellos debemos de agradecer, el creer que debemos de recibir agradecimientos, rompe el molde de la humildad y no permite disfrutar del agradecimiento que damos y que en algún momento recibiremos desinteresadamente.

Reconozcamos, por tanto Agradezcamos que en el circulo de la vida, al final seguro seremos reconocidos.



 

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Ing. Alberto Moreno T.